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Para ser claro metalero es un concepto que puede ir mas allá del mero gusto por un genero de música, bajo esta idea yo crecí siendo un metalero: partiendo de las tempranas influencias de mis hermanos mayores, pasando por compañeros en la secundaria-preparatoria con quienes compartí y afine gustos algún genero de música metalera fue una constante.

Uf! aquí se me podría ir un post en cuanto a géneros, bandas opiniones y gustos,  pase por el clásico Heavy (o new wave of british metal para los puristas), pasando por el trash, death, black, death melódico, doom, gótico, folk, power, speed, porgresivo, old school y demás subgeneros de todo escuche y de todo me gusto.

El uniforme

El grupo de metaleros con que solía juntarme (por que la sociedad así lo dicta: metaleros con metaleros, a saber porque) era bastante ortodoxo: pelo largo, mezclilla, converse o tennis sencillos y el gusto por un selecto grupo de bandas o géneros musicales. Esto es lo que llamo el uniforme metalero.

Mientras traes este uniforme el coquetear con cualquier otro genero de música es invalido, eres metalero y luego lo demás, este uniforme define muchas mas cosas que el gusto por un tipo de música, puede definir gusto literario, de cine. Carajo, he visto que define la viabilidad o no de una pareja (es metalero(a) o no?). Todo esto en personas adultas de las cuales ya se debieron haber superado pasiones juveniles.

Claro,  el mundo no es blanco o negro y por supuesto no supongo que todo el mundo es por definición así (por eso de herir susceptibilidades), pero parece una constante, ser metalero, mas que una tribu urbana-sbugrupo social es todo un estilo de vida que define y marca limites muy claros en muchos mas cosas que solo la música, y entre todos identificables por el uniforme.

Hasta hace unos 6 años yo era orgulloso portador de este uniforme metalero: cabellera larga, camiseta negra con el logo de una banda o lisa, mezclilla, converse (o vans sencillos en mi caso) o botas militares o de trabajo, cara de chinga-tu-madre, guitarra, una banda de trash-metal aficionados que no llego a ningún lado, novia metalera, amigos metaleros, circulo exclusivamente metalero. Todo el kit, hasta hace unos años que me quite el uniforme.

No necesariamente tiene que ser una aversion a…

No es algo que haya hecho consciente o intencionalmente, no es que me haya despertado una mañana y dijera “esto del veloz y devastador Metal no es lo mio…”  tampoco es que considere que los que siguieron el camino del ruido metaloso este mal o bien, no. Es simplemente que conforme fui creciendo tuve un cambio repentino de circulo de amistades, tuve un conocimiento mas amplio de muchas corrientes, culturas y géneros y fui siguiendo y adoptando lo que me gustaba. Con el tiempo descubrí que dejando de pertenecer a un exclusivo subgrupo estaba dándome la oportunidad de ir conociendo y disfrutando muchas otras cosas que portando el uniforme me hubiera sido harto difícil coincidir.

Me quede con la idea de que ser metalero no era algo que “se tenia que demostrar” que la competencia de quien escuchaba cierto genero o iba a ciertos conciertos era banal e inútil, sigo disfrutando del ruido brutal, veloz y violento, solo que ya no me limito a ello, ya no es solo el trash ochentero sino también el big band jazz o trip hop (o algo mas) lo que hace ruido en mis audífonos de vez en cuando, ya no son series de anime o películas de terror de cine clase B, sino muchas otras cosas que me animo a ver, ya no me mata ir a un concierto o aun festival si no lo veo económicamente holgado o me da flojera, ya simplemente me vale madre.

Me corte la mata, por ninguna razón mas que por comodidad, no me la dejo crecer por la misma razón, ya no tengo playeras de bandas, mi guitarra esta guardada para ocasiones en que quiero tirar un riff o algo así, ya no uso botas militares ni zapatos industriales, uso calzado cómodo y sencillo. Mi chamarra de piel de estoperoles, una buena colección de música, colección de libros de Lovecraft, Goethe y Rimbaud se los regale a mi cuñado (joven metalero veinteañero que con orgullo porta el uniforme).  Mi vida es mas sencilla sin la eterna competencia de “que escuchas y por que es una porquería”. No me quema que mis hijos sean metalosos como su padre lo fue, de hecho trato de no ponerles mucho ruido de ese tipo por que he descubierto que no lo disfrutan, si mas tarde a ellos les gusta: que bien! si no, meh.

 

Así las cosas, esa chamarra militar con parche de Pantera es lo único que me queda, como token de nostalgia. Creo que un TL;DR adecuado seria: las posibilidades y opciones son mucho  mas amplias si uno no se obsesiona con algo.

 

 

…Aunque siempre hay cabida para algunas pasiones, en este mundo se vale de todo.